jueves, 2 de noviembre de 2017

Ahora me toca a mi

Anastasia:- ¿Tengo que contar mi historia? Qué difícil… ¿Cómo empezar? Empezar con el había una vez es un comienzo cliché. Así que comenzaré por el principio…
            Mi nombre es Anastasia, soy la más chica de dos hermanos (Por ende, la menos tenida en cuenta). Mi madre quedó viuda a mis pocos meses de vida, por lo que he crecido muy sola. Pero… vamos al tema importante.
            He leído que han circulado libros sobre la biografía de mi hermanastra, Cenicienta. Les pido respeto, y por eso mismo les pido que no crean todo lo que leen.
            Cómo ya saben, cuando el padre de Cenicienta quedó viudo, contrajo matrimonio con mi madre(pobre hombre). Para mí, que soy bastante cerrada hacia la gente, el hecho de mudarme a otro reino fue lo peor que me estaba sucediendo.
            Cuando conocí a Cenicienta, primero sentí lástima por ella; pero luego comencé a odiarla.
            Ella, con sus ojos claros, sus cabellos rubios,  su simpatía, se ganaba el corazón de la gente. Mientras que yo no llamaba tanto la atención.
            Una noche, mientras dormía, mi madre nos despertó a los gritos diciendo que el padre de Cenicienta había fallecido. Al morir el padre de Cenicienta, mi madre tomó el poder de nuestra casa y desde allí Cenicienta pasó a ser nuestra sirvienta.
            Una tarde, llegó la invitación para el baile anual del palacio, al cual claramente yo no pensaba asistir. Cenicienta, en cambio, moría por ir. Mi madre, por supuesto, se lo había negado.
A la mañana siguiente, escuché que Cenicienta estaba llorando en la cocina. Decidí ir a consolarla y entre charla y charla se me escapó mi gran secreto… Yo estaba perdidamente enamorada del príncipe. Cenicienta me juró no contarle mi secreto a nadie (y yo confié en su palabra).
La noche del baile llegó, y finalmente decidí concurrir a él. Me vestí, me peine y me pinté con el objetivo de conquistar al príncipe. Al llegar al baile lo ví, tan lindo como siempre. Cuando por fin decidí acercarme a él, una hermosa muchacha se acercó rápidamente por lo que me dejó el saludo en la punta de la lengua. En ese momento, corría hacia donde se encontraba mi hermana, y le rogué que nos fuéramos de aquel lugar.
Lloro desconsoladamente, hasta que en un momento, escucho que la puerta se abre y aparece aquella mujer que me había hecho quedar como una ridícula frente al príncipe, era Cenicienta, ¡Cómo había podido hacerme eso!
Al día siguiente, le conté a mi madre lo que Cenicienta había hecho la noche anterior, con lo cual logré que la castigaran indefinidamente.
Una tarde, mientras Cenicienta lavaba los pisos, mi madre arreglaba sus vestidos y mi hermana leía un cuento, escuché una carroza frenar en la puerta.
Era el príncipe con su padre, que buscaban a la dueña de un diminuto zapato de cristal. Yo, muy nerviosa(por la visita del príncipe, por supuesto), llamé sin dudar a Cenicienta ya que el príncipe la estaba buscando. Cenicienta, al ver al príncipe, quedó inmóvil, sin saber qué decir. El príncipe, rápidamente, intentó probarle el zapato a Cenicienta, pero para mi sorpresa(y también para la de mi madre y hermana) Cenicienta se negó sin pensarlo.
Asimismo, le contó al príncipe que ella era la muchacha del baile, pero que había un amor más fuerte que no la iba a dejar ser feliz si continuaba su romance con él.
¡Ah! ¿Quieren saber qué pasó con él príncipe?

Bien, les cuento. Luego de que recibiera el rechazo por parte de Cenicienta, el príncipe optó por marcharse sin pensarlo. Yo, anonadada por la situación, corrí a abrazar a mi hermana Cenicienta y decidí que de ahora en más, nadie nos iba a separar.

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