Anastasia:- ¿Tengo que contar mi historia? Qué
difícil… ¿Cómo empezar? Empezar con el había una vez es un comienzo cliché. Así
que comenzaré por el principio…
Mi
nombre es Anastasia, soy la más chica de dos hermanos (Por ende, la menos
tenida en cuenta). Mi madre quedó viuda a mis pocos meses de vida, por lo que
he crecido muy sola. Pero… vamos al tema importante.
He
leído que han circulado libros sobre la biografía de mi hermanastra,
Cenicienta. Les pido respeto, y por eso mismo les pido que no crean todo lo que
leen.
Cómo
ya saben, cuando el padre de Cenicienta quedó viudo, contrajo matrimonio con mi
madre(pobre hombre). Para mí, que soy bastante cerrada hacia la gente, el hecho
de mudarme a otro reino fue lo peor que me estaba sucediendo.
Cuando
conocí a Cenicienta, primero sentí lástima por ella; pero luego comencé a
odiarla.
Ella,
con sus ojos claros, sus cabellos rubios,
su simpatía, se ganaba el corazón de la gente. Mientras que yo no llamaba
tanto la atención.
Una
noche, mientras dormía, mi madre nos despertó a los gritos diciendo que el
padre de Cenicienta había fallecido. Al morir el padre de Cenicienta, mi madre
tomó el poder de nuestra casa y desde allí Cenicienta pasó a ser nuestra
sirvienta.
Una
tarde, llegó la invitación para el baile anual del palacio, al cual claramente
yo no pensaba asistir. Cenicienta, en cambio, moría por ir. Mi madre, por
supuesto, se lo había negado.
A la mañana
siguiente, escuché que Cenicienta estaba llorando en la cocina. Decidí ir a
consolarla y entre charla y charla se me escapó mi gran secreto… Yo estaba
perdidamente enamorada del príncipe. Cenicienta me juró no contarle mi secreto
a nadie (y yo confié en su palabra).
La noche del
baile llegó, y finalmente decidí concurrir a él. Me vestí, me peine y me pinté
con el objetivo de conquistar al príncipe. Al llegar al baile lo ví, tan lindo
como siempre. Cuando por fin decidí acercarme a él, una hermosa muchacha se
acercó rápidamente por lo que me dejó el saludo en la punta de la lengua. En
ese momento, corría hacia donde se encontraba mi hermana, y le rogué que nos
fuéramos de aquel lugar.
Lloro desconsoladamente, hasta que en un momento, escucho que la puerta se abre y
aparece aquella mujer que me había hecho quedar como una ridícula frente al
príncipe, era Cenicienta, ¡Cómo había podido hacerme eso!
Al día
siguiente, le conté a mi madre lo que Cenicienta había hecho la noche anterior,
con lo cual logré que la castigaran indefinidamente.
Una tarde,
mientras Cenicienta lavaba los pisos, mi madre arreglaba sus vestidos y mi
hermana leía un cuento, escuché una carroza frenar en la puerta.
Era el príncipe
con su padre, que buscaban a la dueña de un diminuto zapato de cristal. Yo, muy
nerviosa(por la visita del príncipe, por supuesto), llamé sin dudar a Cenicienta
ya que el príncipe la estaba buscando. Cenicienta, al ver al príncipe, quedó
inmóvil, sin saber qué decir. El príncipe, rápidamente, intentó probarle el
zapato a Cenicienta, pero para mi sorpresa(y también para la de mi madre y
hermana) Cenicienta se negó sin pensarlo.
Asimismo, le
contó al príncipe que ella era la muchacha del baile, pero que había un amor
más fuerte que no la iba a dejar ser feliz si continuaba su romance con él.
¡Ah! ¿Quieren
saber qué pasó con él príncipe?
Bien, les
cuento. Luego de que recibiera el rechazo por parte de Cenicienta, el príncipe
optó por marcharse sin pensarlo. Yo, anonadada por la situación, corrí a
abrazar a mi hermana Cenicienta y decidí que de ahora en más, nadie nos iba a
separar.
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